Masonería en Sevilla

Justificación

Tirando del hilo se saca el ovillo

En estos tiempos de pandemia se ve de to

Una conversación entre amigos:

«Ayer por la tarde, antes de salir, para tranquilizar a mi mujer, estaba trinando y tenía la mosca detrás de la oreja, con cara de bueno aposté con ella 100 euros a que regresaría antes de medianoche.»

«¿y quién ganó?»

«Pues mira, como soy como soy, la dejé ganar.»

Decía alguien por ahí, que la autojustificación no tiene límites, siempre hay que llevar razón, acudimos a los argumentos más torticeros, vemos la paja en el ojo ajeno y en el nuestro nada de nada. Aun cuando perdemos, retorcemos la situación para tener razón. Y lo malo es que nos lo creemos.

¿Quién dijo miedo? A pensar que es cosa muy sana

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